terça-feira, 3 de janeiro de 2012

Libro de Gálatas. Iglesia de Dios





















Libro de Gálatas
Capitulo 1
1 ¶ Pablo, apóstol (no por disposición de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios Padre que lo resucitó de los muertos),
2  y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia:
3  Gracia y paz sean a vosotros, de Dios Padre y de nuestro Señor Jesucristo,
4  el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,
5  a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
6 ¶ Estoy asombrado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.
7  No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren alterar el evangelio de Cristo.
8  Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anuncia un evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.
9  Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguien os predica un evangelio diferente del que habéis recibido, sea anatema.
10 ¶ ??Acaso busco ahora la aprobación de los hombres o la de Dios? ??O trato de agradar a los hombres? Si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.
11  Pero os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí no es invención humana,
12  pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.
13  Ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios y la asolaba.
14  En el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres.
15  Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia,
16  revelar a su Hijo en mí, para que yo lo predicara entre los gentiles, no me apresuré a consultar con carne y sangre.
17  Tampoco subí a Jerusalén para ver a los que eran apóstoles antes que yo; sino que fui a Arabia y volví de nuevo a Damasco.
18  Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro y permanecí con él quince días;
19  pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano del Señor.
20  En esto que os escribo, os aseguro delante de Dios que no miento.
21  Después fui a las regiones de Siria y de Cilicia;
22  pero no me conocían personalmente las iglesias de Judea que están en Cristo,
23  pues solo habían oído decir: “Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora predica la fe que en otro tiempo combatía”.
24  Y glorificaban a Dios a causa de mí.
Capitulo 2

1 ¶ Después, pasados catorce años, subí otra vez a Jerusalén con Bernabé, llevando también conmigo a Tito.
2  Subí debido a una revelación y, para no correr o haber corrido en vano, expuse en privado a los que tenían cierta reputación, el evangelio que predico entre los gentiles.
3  Pero ni aun Tito, que estaba conmigo, con todo y ser griego, fue obligado a circuncidarse,
4  a pesar de los falsos hermanos que se habían introducido entre nosotros a escondidas, para espiar nuestra libertad -la que tenemos en Cristo Jesús-, para reducirnos a esclavitud.
5  A los tales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciera con vosotros.
6  Pero de los que tenían reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepción de personas), a mí, pues, los de reputación nada nuevo me comunicaron.
7  Antes por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión
8  (pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión actuó también en mí para con los gentiles),
9  y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuéramos a los gentiles y ellos a los de la circuncisión.
10  Solamente nos pidieron que nos acordáramos de los pobres; lo cual también me apresuré a cumplir con diligencia.
11 ¶ Pero cuando Pedro vino a Antioquía, lo reprendí cara a cara, porque era de condenar,
12  pues antes que llegaran algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que llegaron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión.
13  Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos.
14  Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: “Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ??por qué obligas a los gentiles a judaizar?”.
15  Nosotros -judíos de nacimiento y no pecadores de entre los gentiles-,
16  sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la Ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la Ley, por cuanto por las obras de la Ley nadie será justificado.
17  Ahora bien, si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros resultamos ser pecadores, ??es por eso Cristo ministro de pecado? De ninguna manera!
18  Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago.
19  Yo por la Ley morí para la Ley, a fin de vivir para Dios.
20  Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
21  No desecho la gracia de Dios, pues si por la Ley viniera la justicia, entonces en vano murió Cristo.
Capitulo 3
1 ¶ Gálatas insensatos!, ??quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente crucificado?
2  Esto solo quiero saber de vosotros: ??Recibisteis el Espíritu por las obras de la Ley o por el escuchar con fe?
3  ??Tan insensatos sois? Habiendo comenzado por el Espíritu, ??ahora vais a acabar por la carne?
4  ??Tantas cosas habéis padecido en vano? Si es que realmente fue en vano.
5  Aquel, pues, que os da el Espíritu y hace maravillas entre vosotros, ??lo hace por las obras de la Ley o por el oir con fe?
6 ¶ Así Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia.
7  Sabed, por tanto, que los que tienen fe, estos son hijos de Abraham.
8  Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: “En ti serán benditas todas las naciones”.
9  De modo que los que tienen fe son bendecidos con el creyente Abraham.
10  Todos los que dependen de las obras de la Ley están bajo maldición, pues escrito está: “Maldito sea el que no permanezca en todas las cosas escritas en el libro de la Ley, para cumplirlas”.
11  Y que por la Ley nadie se justifica ante Dios es evidente, porque “el justo por la fe vivirá”.
12  Pero la Ley no procede de la fe, sino que dice: “El que haga estas cosas vivirá por ellas”.
13  Cristo nos redimió de la maldición de la Ley, haciéndose maldición por nosotros (pues está escrito: “Maldito todo el que es colgado en un madero”),
14  para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzara a los gentiles, a fin de que por la fe recibiéramos la promesa del Espíritu.
15  Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea hecho por un hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade.
16  Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su descendencia. No dice: “Y a los descendientes”, como si hablara de muchos, sino como de uno: “Y a tu descendencia”, la cual es Cristo.
17  Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios en Cristo no puede ser anulado por la Ley, la cual vino cuatrocientos treinta años después; eso habría invalidado la promesa,
18  porque si la herencia es por la Ley, ya no es por la promesa; pero Dios se la concedió a Abraham mediante la promesa.
19 ¶ Entonces, ??para qué sirve la Ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniera la descendencia a quien fue hecha la promesa; y fue dada por medio de ángeles en manos de un mediador.
20  Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno.
21  Entonces, ??la Ley contradice las promesas de Dios? De ninguna manera! Porque si la Ley dada pudiera vivificar, la justicia sería verdaderamente por la Ley.
22  Pero la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuera dada a los creyentes.
23  Pero antes que llegara la fe, estábamos confinados bajo la Ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada.
24  De manera que la Ley ha sido nuestro guía para llevarnos a Cristo, a fin de que fuéramos justificados por la fe.
25  Pero ahora que ha venido la fe, ya no estamos bajo un guía,
26  porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús,
27  pues todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.
28  Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.
29  Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente descendientes de Abraham sois, y herederos según la promesa.
Capitulo 4
1 ¶ Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo,
2  sino que está bajo tutores y administradores hasta el tiempo señalado por el padre.
3  Así también nosotros, cuando éramos niños estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo.
4  Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la Ley,
5  para redimir a los que estaban bajo la Ley, a fin de que recibiéramos la adopción de hijos.
6  Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: “Abba, Padre!”.
7  Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.
8 ¶ Ciertamente, en otro tiempo, cuando no conocíais a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses;
9  pero ahora, ya que conocéis a Dios o, más bien, que sois conocidos por Dios, ??cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar?
10  Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años.
11  Temo que mi trabajo en vuestro medio haya sido en vano.
12 ¶ Os ruego, hermanos, que os hagáis como yo, porque yo también me hice como vosotros. Ninguna ofensa me habéis hecho,
13  pues vosotros sabéis que a causa de una enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio al principio;
14  y no me despreciasteis ni rechazasteis por la prueba que tenía en mi cuerpo. Al contrario, me recibisteis como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús.
15  ??Dónde, pues, está esa satisfacción que experimentabais? Porque os doy testimonio de que si hubierais podido, os habríais sacado vuestros propios ojos para dármelos.
16  ??Me he hecho, pues, vuestro enemigo por deciros la verdad?
17 ¶ Se interesan por vosotros, pero no para vuestro bien, sino que quieren apartaros de nosotros para que vosotros os intereséis por ellos.
18  Bueno es mostrar interés por lo bueno siempre, y no solamente cuando estoy presente con vosotros.
19 ¶ Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros,
20  quisiera estar con vosotros ahora mismo y cambiar de tono, pues estoy perplejo en cuanto a vosotros.
21 ¶ Decidme, los que queréis estar bajo la Ley: ??no habéis oído la Ley?,
22  pues está escrito que Abraham tuvo dos hijos: uno de la esclava y el otro de la libre.
23  Pero el de la esclava nació según la carne; pero el de la libre, en virtud de la promesa.
24  Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; este es Agar,
25  pues Agar es el monte Sinaí, en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, ya que esta, junto con sus hijos, está en esclavitud.
26  Pero la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre,
27  pues está escrito: “Regocíjate, estéril, tú que no das a luz; grita de júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto!, porque más son los hijos de la abandonada que los de la que tiene marido”.
28  Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa.
29  Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora.
30  Pero ??qué dice la Escritura?: “Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre”.
31  De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre.
Capitulo 5
1 ¶ Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.
2  Ciertamente, yo, Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo.
3  Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a cumplir toda la Ley.
4  De Cristo os desligasteis, los que por la Ley os justificáis; de la gracia habéis caído.
5  Nosotros, por el Espíritu, aguardamos por fe la esperanza de la justicia,
6  porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.
7  Vosotros corríais bien. ??Quién os estorbó para no obedecer a la verdad?
8  Esta persuasión no procede de aquel que os llama.
9  “Un poco de levadura fermenta toda la masa”.
10  Yo confío respecto de vosotros en el Señor, que no pensaréis de otro modo; pero el que os perturba llevará la sentencia, quienquiera que sea.
11  En cuanto a mí, hermanos, si aún predicara la circuncisión, ??por qué padezco persecución todavía? En tal caso se habría quitado el escándalo de la cruz.
12  Ojalá se mutilaran los que os perturban!
13 ¶ Vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros,
14  porque toda la Ley en esta sola palabra se cumple: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
15  Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os destruyáis unos a otros.
16  Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne,
17  porque el deseo de la carne es contra el Espíritu y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisierais.
18  Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la Ley.
19  Manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lujuria,
20  idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, divisiones, herejías,
21  envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas. En cuanto a esto, os advierto, como ya os he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
22  Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
23  mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
24  Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
25  Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
26  No busquemos la vanagloria, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.
Capitulo 6
1 ¶ Hermanos, si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.
2  Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.
3  El que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña.
4  Así que, cada uno someta a prueba su propia obra y entonces tendrá, solo en sí mismo y no en otro, motivo de gloriarse,
5  porque cada uno cargará con su propia responsabilidad.
6  El que es enseñado en la palabra haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye.
7  No os engañéis; Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará,
8  porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.
9  No nos cansemos, pues, de hacer bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.
10  Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y especialmente a los de la familia de la fe.
11 ¶ Mirad con cuán grandes letras os escribo de mi propia mano.
12  Todos los que quieren agradar en la carne, esos os obligan a que os circuncidéis, solamente para no padecer persecución a causa de la cruz de Cristo,
13  porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la Ley; pero quieren que vosotros os circuncidéis, para gloriarse en vuestra carne.
14  Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo ha sido crucificado para mí y yo para el mundo,
15  porque, en Cristo Jesús, ni la circuncisión vale nada ni la incircuncisión, sino la nueva criatura.
16  A todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios.
17  De aquí en adelante nadie me cause molestias, porque yo llevo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús.
18  Hermanos, la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén.


Nenhum comentário:

Postar um comentário